mar 33a. Ordinario año Par (Id=761)

Primera Lectura

Si alguien me abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos

Lectura del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan
3, 1-6.14-22

Yo, Juan, oí al Señor, que me decía:
Escribe al encargado de la iglesia de Sardes: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas:
"Conozco tus obras y, aunque tienes nombre de vivo, estás muerto. Permanece, pues alerta y revive lo que está a punto de morir, porque he comprobado que tus obras no son perfectas ante Dios. Recuerda cómo escuchaste y recibiste la palabra; consérvala y cambia de conducta. Porque si no estás alerta, vendré como ladrón, sin que puedas saber a qué hora caeré sobre ti. Aunque también es verdad que allí en Sardes viven contigo unos pocos que no han manchado sus vestidos; ésos me acompañarán vestidos de blanco, porque así lo han merecido. El vencedor vestirá de blanco y no borraré su nombre del libro de la vida, antes bien lo defenderé en presencia de mi Padre y sus ángeles.
El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu está diciendo a las iglesias".
Escribe al encargado de la iglesia de Laodicea: Esto dice el Amén, el testigo fiel y verdadero, el que está en el origen de las cosas creadas por Dios:
"Conozco tus obras y no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente! Pero eres sólo tibio; ni caliente ni frío. Por eso voy a vomitarte de mi boca. Además, andas diciendo: "soy rico, me he enriquecido y nada me falta", y no te das cuenta de que eres miserable, desgraciado, pobre, ciego y desnudo. Si quieres hacerte rico, te aconsejo que me compres oro refinado en el fuego, vestidos blancos con que cubrir la vergüenza de tu desnudez y colirio para ungir tus ojos de manera que puedas ver.
Yo reprendo y castigo a los que amo. Anímate, pues, y cambia de conducta. Mira que estoy de pie junto a la puerta y llamo. Si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor lo sentaré en mi trono, junto a mí, lo mismo que tu también vencí y me senté junto a mi Padre, en su trono.
El que tenga oídos, que escuche lo que el Espíritu está diciendo a las iglesias".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.

Salmo Responsorial

Sal 14, 2-3ab.3cd-4ab.5

A los vencedores los sentaré en mi trono, junto a mí.
Qui vícerit, dabo ei sedére mecum in throno meo.

El que procede con rectitud, se comporta honradamente y es sincero en su interior; el que no calumnia con su boca.
A los vencedores los sentaré en mi trono, junto a mí.
Qui vícerit, dabo ei sedére mecum in throno meo.


El que no hace daño a su prójimo y no agravia a su vecino, el que mira con desprecio al malvado y honra a los que respetan al Señor.
A los vencedores los sentaré en mi trono, junto a mí.
Qui vícerit, dabo ei sedére mecum in throno meo.

El que no presta su dinero con usura, ni acepta soborno contra el inocente. El que se comporta a sí, vivirá siempre seguro.
A los vencedores los sentaré en mi trono, junto a mí.
Qui vícerit, dabo ei sedére mecum in throno meo.


Aclamación antes del Evangelio

Aleluya, aleluya.
Dios nos amó y nos envió a su Hijo, como víctima de expiación por nuestros pecados.
Deus prior diléxit nos, et misit Fílium suum propitiatiónem pro peccátis nostris.
Aleluya.

Evangelio

El Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido

† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
19, 1-10

Gloria a ti, Señor.

En aquel tiempo, Jesús entró en Jericó y atravesaba la ciudad. Había en ella un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico; quería conocer a Jesús, pero como era de baja estatura, no podía verlo a causa del gentío. Corriendo se adelantó y se subió a un árbol para verlo, porque iba a pasar por allí. Al llegar a aquel lugar, Jesús levantó los ojos y le dijo:
"Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que hospedarme en tu casa".
El bajó a toda prisa y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban y decían:
"Se ha hospedado en casa de un pecador".
Zaqueo, poniéndose de pie, dijo a Jesús:
"Señor, la mitad de mis bienes se las doy a los pobres, y si engañé a alguien, le
devolveré cuatro veces más".
"Hoy ha llegado la salvación a esta casa, porque también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.

[Misa]